martes, 28 de octubre de 2014

Su voz

Le volvió la felicidad al alma el día que escuchó nuevamente su voz. Volvería a buscarla en sus sueños.


sábado, 25 de octubre de 2014

El último amanecer

La noche previa al día en que dejó entrar a la muerte en su vida, escribió la dolorosa carta que le fue encontrada en su mano izquierda.

Esa noche de abril se sentó a escribir atropelladamente miles de palabras que iban construyendo líneas, convertidas en frases cada una más dolorosa que la anterior; al fin y al cabo, era una carta a un hijo ausente.

"Fuiste pensado, soñado y anhelado. Hoy estás lejos de mí y sabes que me duele, porque quiero tenerte aquí, abrazarte, besarte y decirte cuánto te amo… En este momento estás tan lejos que me duele el alma y me tiene destrozado el corazón, pero quiero que sepas que fuiste el producto de un amor dado y de un deseo enorme porque existieras… porque fuiste proyectado para este momento de mi vida”.

Palabra a palabra iba dejando el alma, desparramaba sentimientos, el corazón se rompía y en la cabeza se atropellaban las frases que iban construyendo una carta a quien apenas estaba en sus primeros meses de gestación, pero que ya era ausente. Se le nublaba la vista con lágrimas.

“Le pido a Dios con fe, la misma que hoy tengo refundida por el dolor y la angustia de una oración hasta ahora no respondida, que me permita tenerte ya, ahora mismo, porque no hallo el momento en que abrazarte y mimarte sean mi razón de ser”.

Respiraba profundo y expulsaba el aire por su boca con rapidez. Era una técnica que aprendió para los momentos de crisis, 30 segundos eran suficientes para recuperarse y volver a la palabra escrita.

“No desmayaré hasta tener la posibilidad de tenerte a mi lado… Nadie, salvo el Creador del mundo te arrancará de mi existencia, porque hoy te valoro a pesar de la ausencia…  No sé cuánto tiempo Dios me tenga en este mundo, pero espero que cada minuto a tu lado sea disfrutado como si fuera el último… para que al final del camino te sientas orgulloso de un padre que te amó desde el momento que supo que existías”.

Después de un “Te amo. Te extraño. Te espero. Tu padre”, le puso punto final a la carta. Aquella última noche se dedicó a leerla una y otra vez, repasaba frase a frase. Cerraba los ojos de vez en cuando y volvía al ejercicio de respiración para sobreponerse.

Cada minuto era más difícil, se preguntó si acaso ser feliz es estar lejos de quien se ama, de quien se soñó y se planeó como extensión de su vida.  Noches enteras luchó contra el demonio de la sinrazón, aquel que le había arrebatado la prolongación de su existencia.

Esa noche la ausencia recorrió su cuerpo como cuando la muerte camina hacia su próxima víctima. Los eternos días de ese abril agudizaron la agonía por la ausencia.

Días antes había tenido un acercamiento con la muerte. Caminó tantas veces por aquella cornisa, que le era familiar el vacío al que quería saltar. Sin embargo, aplazó la decisión.

Al amanecer, escuchó los pasos cerca, el corazón se aceleró, una sonrisa se dibujo en su rostro, esperaba con ansiedad la muerte, así que le abrió la puerta y se entregó voluntariamente a los brazos de quien quita la vida.

Murió sin haber superado la ausencia, pero había hecho lo imposible por disfrutar su presencia.


El sol entraba por la ventana de su habitación mientras el hedor se acumulaba después de cinco lunas en que apareció la muerte para mitigar su dolor.








miércoles, 22 de octubre de 2014

Ansiedad

Escuchó los pasos cerca, el corazón se aceleró, una sonrisa se dibujó en su rostro, esperaba con ansiedad la  muerte. 

lunes, 20 de octubre de 2014

A la distancia

Al llegar la noche, cerró puertas y ventanas. La mujer de hermosa sonrisa sentiría, a la distancia, el amor entregado.


viernes, 17 de octubre de 2014

Sentir

Ante lo posible, sentir le aceleró el corazón. Ante lo imposible, dejar de sentir lo tranquilizó. Lo había intentado. 


jueves, 16 de octubre de 2014

Sitios

El corazón no volvió a latir más fuerte ni las mariposas revoletearon en su estómago cuando regresó a los sitios compartidos. 


miércoles, 15 de octubre de 2014

martes, 14 de octubre de 2014

viernes, 10 de octubre de 2014

Cuestionamiento

Se preguntó si acaso, ser feliz es estar lejos de quien se ama y de quien se soñó y se planeó como extensión de su vida. 



miércoles, 8 de octubre de 2014

Amanecer

“Me gustaría que llegara el día en el que ya no vea más el amanecer”: escribió en su diario.  


domingo, 5 de octubre de 2014

Cinco lunas después

El sol entraba por la ventana de su habitación mientras el hedor se acumulaba después de cinco lunas en que apareció la muerte para mitigar su dolor.

Se había refugiado hacía varios días en su habitación sin que nadie notara su ausencia. Había decidido entregarse voluntariamente a los brazos de la muerte para que se llevara consigo el enorme dolor que padecía desde unos cuantos meses atrás.

Días antes de ejecutar su osadía, que algunos llamarían cobardía, caminaba por las calles tratando de encontrar la respuesta a una ausencia que lo atormentaba, una ausencia que, acompañada de un silencio, se conjugaban como una mala pasada que lo llenaban de sinrazones y que lo llevaron a guarecerse en su soledad.

Recorrió caminos andados, visitaba los lugares que alguna vez fueron compartidos y cerraba los ojos en cada uno de ellos para reencontrarse. Algunas veces sonreía y se dejaba llevar por el recuerdo. Se sentaba en la misma silla, le pedía al mesero el mismo plato de comida, simulaba una conversación, se dejaba llevar y hablaba consigo mismo del sueño que se había convertido en pesadilla.

Había momentos en los que el recuerdo le atropellaba la cabeza, momentos en los que la conversación consigo mismo se transformaba en palabras que se clavaban como una estaca en su corazón y momentos en los que daba rienda suelta a las lágrimas. Repasaba conversaciones que sostuvo con su pasado y se preguntaba cómo pudo haber creído que era posible un futuro.

Aunque el corazón no volvió a latir más fuerte ni las mariposas revoletearon en su estómago cuando regresaba a los sitios compartidos, estos hacían parte de un pasado doloroso que nunca superó y los repasaba para tratar de encontrar las respuestas que nunca encontró.

Ese sueño de futuro convertido en pesadilla le golpeaba fuertemente la vida. La misma que había entregado en cuerpo y alma en la búsqueda de un sueño que se hiciera realidad. Es que su existencia se apagaba cada vez que venían a su mente las promesas jamás cumplidas, hubiera preferido un segundo adiós a ese silencio y a esa ausencia.


Ya cansado de tantos días dedicados a recorrer caminos andados, decidió esconderse en las cuatro paredes de su cuarto. Después de cinco lunas el hedor dio señales inequívocas que su existencia se había extinguido. El legista encontró en su mano izquierda una nota con un título inconcluso: “Carta a un hijo….”. Lo que nadie supo es que el día en que se entregó voluntariamente a la muerte, sonrió con la satisfacción de la vida cumplida.















jueves, 2 de octubre de 2014

Recuerdos

Encontró en una imagen ajena gestos, miradas y sonidos que le hicieron recordar momentos de pasión y amor entregados.


miércoles, 1 de octubre de 2014

No futuro

Repasó conversaciones que sostuvo con su pasado y se preguntó cómo pudo haber creído que era posible un futuro.